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La zona de la Triple Frontera entre Colombia, Perú y Brasil es el enclave idóneo para el tráfico ilegal, no solo de droga o recursos naturales, también de personas.

Casi siempre, mujeres y niños. La realidad de pobreza y necesidad de estas comunidades, en su mayoría indígenas, hacen que este negocio esté en auge, pues lo primero es la supervivencia.

Pocos intuyen que detrás de esas promesas de una vida mejor se esconda la trata, la esclavitud, los abusos o el comienzo de un camino sin retorno. Por eso la sensibilización debe ser trasversal y generalizada y también el trabajo con los grupos más desfavorecidos resulta crucial. la Justicia juega un papel muy importante, porque a pesar de que muchos países tienen leyes contra la trata, es frecuente que las víctimas sean criminalizadas y los traficantes queden impunes.

Para Emouniverso, resulta esencial el trabajo con la mujer amazónica. La mujer indígena amazónica es resiliente, inteligente, luchadora, poderosa y orgullosa. Exige para sus hijos una educación que respete su cultura, los derechos de su pueblo, denuncia las injusticias y levanta la voz por la Madre Tierra. Para ellas esencialmente nace este proyecto.

Los jóvenes de estas zonas también sufren la trata de personas, violencia, precariedad, falta de recursos y la explotación sexual. Pretendemos dar oportunidades a diferentes personas de la zona que se conviertan en motores de sueños para su entorno.


Aún estamos en las primeras tomas de contacto para favorecer el desarrollo sostenible y la mejora en las condiciones humanas de mujeres, jóvenes y niños sometidos a la prostitución y otras situaciones de pobreza y riesgo, debido a la falta de recursos en los poblados más pobres del distrito de Amazonas en Perú. En el Perú, este fenómeno no hace excepciones de género, edad o grupo étnico. Sin embargo, la selva peruana es el sector más afectado por dicha actividad y especialmente, su población infantil y adolescente.

Hablar de este tema nos lleva necesariamente a discutir sobre el delito de trata de personas, hoy llamado la “nueva forma de esclavitud del Siglo XXI” La UNICEF considera que cada año, la cantidad de niños explotados sexualmente asciende en un millón..

Aún estamos en las primeras tomas de contacto para favorecer el desarrollo sostenible y la mejora en las condiciones humanas de mujeres, jóvenes y niños sometidos a la prostitución y otras situaciones de pobreza y riesgo, debido a la falta de recursos en los poblados más pobres del distrito de Amazonas en Perú. En el Perú, este fenómeno no hace excepciones de género, edad o grupo étnico. Sin embargo, la selva peruana es el sector más afectado por dicha actividad y especialmente, su población infantil y adolescente.

Hablar de este tema nos lleva necesariamente a discutir sobre el delito de trata de personas, hoy llamado la “nueva forma de esclavitud del Siglo XXI” La UNICEF considera que cada año, la cantidad de niños explotados sexualmente asciende en un millón..

El alcance tan ineficaz que se tiene respecto a estos casos se debe a que, a diferencia de otros países en donde la trata de personas y la explotación sexual de menores se manifiesta de manera directa como un servicio sexual y representan grandes ingresos, en la zona amazónica de Perú esta tiene un carácter silencioso.

La explotación sexual no se encuentra en manos de complicadas organizaciones criminales ni mafias, sino que son manejadas en buena parte por los propios familiares o personas cercanas a las menores, debido a la importancia de la familia y a las particulares relaciones de género que hay en la sociedad.

Finalmente, está el panorama de desinformación del Estado, reforzado con la idílica idea que se tiene del Amazonas como una región mística, desconocida, exótica y de alto contenido erótico, lo cual puede llevar a considerar como algo “normal” o “habitual” la explotación sexual de mujeres y menores de edad.

Pronto organizaremos la primera expedición a la zona, con la ayuda de una familia nativa con la que hemos consolidado un lazo fuerte y estable ¿te atreves a formar parte de esta aventura? Hay mucho por hacer y la unión hará la fuerza.